¿Cómo solicitar la Ley de Segunda Oportunidad si soy particular o autónomo?

La Ley de Segunda Oportunidad se aprobó en el año 2015 con el objetivo ayudar a autónomos o particulares que atravesaran por una crisis económica. La posibilidad de renegociar, reducir o cancelar las deudas no asumibles permite que una persona pueda rehacer su vida sin “arrastrar indefinidamente una losa que nunca podrá satisfacer”.
Hasta ese momento, verse inmerso en la quiebra de un negocio o en una situación personal de insolvencia implicaba una condición prácticamente insalvable: el régimen de responsabilidad patrimonial universal.
De acuerdo con el artículo 1911 del Código Civil, el deudor debe responder con todo su patrimonio presente y futuro. Esto significa que muchas personas se veían obligadas a arrastrar deudas toda su vida, sin poder solicitar un crédito para comprar un coche, una casa, etc.
Gracias a la Ley de Segunda Oportunidad es posible renegociar, reducir y cancelar prácticamente todas las deudas que una persona no pueda asumir.
El procedimiento es muy similar tanto si eres particular como si eres autónomo. Sin embargo, existen algunas diferencias que conviene conocer.
LEY DE SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA AUTÓNOMOS
La Ley de Segunda Oportunidad pretende eliminar algunas de las trabas a las que se enfrentan los autónomos cuando un negocio no funciona. Al limitar el alcance de las consecuencias económicas, se puede volver a emprender.
Entre los requisitos que debe cumplir un autónomo para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad, uno de los más importantes es que no debe haber sido declarado culpable del concurso de acreedores, aunque también aplica para el procedimiento de particulares.
Para evitarlo, debe solicitar el concurso en plazo, cumplir sus obligaciones contables y colaborar con la administración concursal, así como haber actuado con diligencia y no acumular deudas que cabía que no podía pagar.
Otro de las diferencias entre la Ley de Segunda Oportunidad para autónomos y para particulares es la forma de iniciar el proceso. En el caso de los autónomos, se inicia a través de la Cámara de Comercio y se tramita en los juzgados de lo mercantil.
LEY DE SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA PARTICULARES
No hace falta ser empresario para acudir al concurso de acreedores. La Ley de Segunda Oportunidad para particulares funciona de forma similar, salvo en la forma de comenzar el procedimiento.
En este caso, el expediente se inicia ante el notario, y la solicitud de concurso de acreedores se presenta en el Juzgado de Primera Instancia del domicilio del solicitante.
Por lo demás, en ambos casos hay que tener en cuenta otros requisitos, como no haber sido condenado por los siguientes delitos en los diez años anteriores:
- Falsedad documental
- Delitos contra el patrimonio
- Delitos contra Hacienda o la Seguridad Social
- Delitos de orden socioeconómico
- Delitos contra los derechos de los trabajadores
Si cumples todos los requisitos, puedes iniciar el proceso para intentar negociar un acuerdo extrajudicial de pagos con la intervención de un mediador concursal. En caso de no alcanzar dicho acuerdo, debes acudir al concurso de acreedores para solicitar la cancelación de las deudas a las que no puedes hacer frente.
Este último paso, conocido como Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho (BEPI), se puede conceder de forma provisional, supeditado al cumplimiento del acuerdo del plan de pagos, o de forma automática y definitiva.
En cualquier caso, la Ley de Segunda Oportunidad te ayuda a reducir o cancelar las deudas que no puedes asumir, pero este es un proceso complejo para tramitarlo por ti mismo.
Liquideuda cuenta con profesionales experimentados en este tipo de procedimientos. Si estás atravesando por dificultades financieras, contacta con nosotros. Podemos ayudarte a empezar una nueva vida sin cargas.



